Cine experimental, de vanguardia, de artistas, independiente, alternativo, "underground", marginal, personal o libre: las formulaciones son múltiples y en cambio no han hallado sino un exiguo y vacilante arraigo en el paisaje audiovisual español. Así es al menos en apariencia y a bulto; o, más bien, por el reducido bulto de una sucesión de lances —no obstante provistos de cierto peso específico— que conforman la discontinua, entrecortada microhistoria del cine experimental; que, incluso en su acepción más laxa o abierta, en España ha devenido algo tan excepcional y recóndito como para rozar a primera vista lo quimérico.
Sin embargo, siendo muy cierto que las tentativas apenas han fraguado en algunos movimientos o grupos —por lo general efímeros, frágilmente organizados y asfixiados por unas carencias congénitas (de apoyos, circuitos, incentivos, etc.)—, hasta prácticamente desvanecerse en un "no lugar" desde los 80, el haber de un cine experimental no necesariamente hipotético se desprende de la tenaz actividad que mantuvieron, o siguen manteniendo, un número de francotiradores y "creyentes del cinema" (en palabras de José Val del Omar, que podría decirse que fue el primero de todos ellos y ellas). Y, en resumen, el cine experimental y de artistas ha tomado cuerpo en España a base de individualidades, y en empeños por su cuenta y riesgo.
Si el hado del cine experimental y alternativo propende en España hacia un prematuro estado anémico —solamente revigorizado de tiempo en tiempo por algunas aportaciones "excepcionales" antes que "experimentales"—, no obstante puede hallarse una cierta continuidad de un soporte a otros en la trayectoria de un número de autores que han emprendido la mudanza del cine a los medios y multimedios electrónicos (Ramón De Vargas, Benet Rossell, Eugènia Balcells, Eugeni Bonet, Manuel Huerga, Carles Comas, José Ramón Da Cruz, Manel Muntaner, entre otros) y, más ocasionalmente, un trayecto de regreso al soporte cinematográfico (Xavier Villaverde, Elio Quiroga, Jordi Torrent, Isabel Herguera, Javier Codesal, también entre otros); un aspecto al que no se ha prestado demasiada atención, seguramente que por testarudos recelos y descuidos recíprocos entre compartimentos estancos.